Revista Sinapsis. ISSN 1390 – 9770
Periodo. Julio – Diciembre 2026
Vol. 28, Nro. 1, Publicado 2026-06-30
Introducción
A nivel mundial, el turismo rural, y en particular el agroturismo, se ha consolidado como una
estrategia clave para promover el desarrollo sostenible de las comunidades rurales. Esta
modalidad permite a los visitantes participar en actividades agrícolas, ganaderas o artesanales,
integrando las costumbres locales en el entorno natural y generando beneficios económicos,
sociales y culturales para los habitantes de la comunidad local (Barbieri y Mshenga, 2008). En
Europa, el agroturismo contribuye como una fuente de ingreso a las comunidades rurales, esta
actividad contribuye con la conservación de sus recursos, naturaleza y fortalece la economía local
y comunitarias (OCDE, 2020).
El Objetivo de Desarrollo Sostenible, particularmente ODS 8 identifica modelos productivos y
alternativas de sostenibilidad en zonas rurales, promoviendo alternativas a los pequeños
productores a mejorar sus fuentes de ingresos, impulsando su calidad de vida (OMT, 2021). En
Latinoamérica han incorporado a sus políticas públicas alternativas para promoción de turismo y
fortalecimiento agrícola con programas que incentivan la redistribución de la riqueza en su
territorio.
Manabí posee un gran territorio destinado para la agricultura como para el turismo. Esta región
se caracteriza por su biodiversidad, su producción agrícola y la calidez de su gente. En particular,
la parroquia de Atahualpa, ubicada en el cantón de Pedernales, posee características únicas que la
convierten en un lugar propicio para el desarrollo del agroturismo: un entorno rural activo,
paisajes pintorescos, conocimientos tradicionales y actividades agrícolas que pueden convertirse
en atractivos turísticos (Cedeño, 2022).
En este contexto, se plantea la necesidad de investigar cómo el agroturismo puede consolidarse
como una estrategia empresarial para impulsar el desarrollo turístico de Atahualpa. Por tanto, el
potencial turístico de Atahualpa no se ha aprovechado plenamente debido a que las actividades
de agroturismo existentes están dispersas, carecen de marketing y planificación, y no se formulan
con una visión empresarial clara. La falta de infraestructura turística, la escasa capacitación de
los actores locales y la escasa intervención institucional han dificultado la consolidación del
agroturismo como una estrategia de desarrollo económico local sostenible (Torres y Romero,
2021). Lo cual resalta la importancia de promover estrategias que motiven y fomenten el
agroturismo como fuente de fortalecimiento de la economía local, para fortalecer la economía
local, el empleo, el emprendimiento la identidad cultural y el desarrollo sostenible de la parroquia.
El objetivo de esta investigación es comprender como el agroturismo puede potenciar el desarrollo
turístico y agropecuario mediante estrategias actividades vivencial en la zona, para fomentar la
sustantividad y la participación local. El enfoque es no experimental, mixto, práctico y
contextualizado, lo que permite la integración de métodos cuantitativos y cualitativos, así como
examinar de manera integral el entorno y las percepciones de los actores clave involucrados en la
dinámica agroturística.
Revisión de la literatura
El Agroturismo como estrategia empresarial
En los últimos años, el agroturismo se ha convertido en una opción viable para impulsar el
desarrollo en las zonas donde se implementa, ya sea en zonas urbanas o rurales. La
implementación del agroturismo permite a los visitantes experimentar la experiencia con las
actividades agrícolas, la identificación de territorios potencialmente turístico, la cual representa
una oportunidad económica para generar recursos para las comunidades locales. Como explica
(Lane B., 1994), el agroturismo combina el turismo con la agricultura sostenible, lo que beneficia
tanto a turistas como a residentes.
En Latinoamérica el agroturismo ha contribuido a muchas naciones en fortalecer la economía
rural, mejorando la calidad de vida de sus habitantes. Según (Vera. 2010), los pequeños
productores agrícolas identifican la participación turística como una fuente de ingresos por la
venta de sus productos, así mismo se ha identificado la implementación de alojamientos dentro
de sus propiedades lo cual contribuye a la reactivación económica de la población aledaña.
En el Ecuador según el Ministerio de Turismo de Ecuador (2018), las zonas rurales han
evidenciado un aumento en fincas, parcelas dedicadas a la promoción del agroturismo, Manabí